No está demostrado, pero quien escucha a su corazón sabe lo que siente. Orgullo, por haber hecho algo bien. Un recuerdo amargo, por la persona que te ha destruido la vida. Un enorme vacío, por no haber amado de verdad. Ira, por no saber si el corazón roto alguna vez cicatrizara. Pero si uno tiene fé, se pueden volver a pegar los pedazos. Solo que nunca sabes cuánto tardarás hasta que en tu corazón vuelva a caber otra persona, ni quien querrá entrar en el.
Y como un cáncer,el veneno se extendió por mi cuerpo hasta dormir mis extremidades, adormecer mis gestos, volver sombríos mis ojos y entristecer mis palabras .
jueves, 30 de junio de 2011
Siempre hay que hacerle caso al corazón, ir donde él te lleve. Confiar en él. Lo difícil de hacerle caso al corazón es lo que la gente olvida mencionar: que a veces el corazón nos lleva a lugares a dónde no deberíamos ir, a lugares tan aterradores como atrayentes.Y a veces el corazón nos conduce a lugares que nunca pueden llegar a un final feliz. Y eso ni siquiera es lo más difícil. Lo más difícil es que al hacerle caso al corazón dejamos lo normal y vamos a lo desconocido. Y cuando lo hacemos no podemos regresar.
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