Y como un cáncer,el veneno se extendió por mi cuerpo hasta dormir mis extremidades, adormecer mis gestos, volver sombríos mis ojos y entristecer mis palabras .
lunes, 16 de julio de 2012
Y, sin embargo, en un momento, stop. Aquel barco había encallado, y con tanta fuerza, a tanta velocidad, que era imposible sacarlo de la arena. No iba ni hacia delante ni hacia atrás: al igual que su vida, estaba inmovilizado.