Que no daría por poder rozar tu piel a cada instante de lo que me queda por vivir.
De poder recordarte a diario lo grande que me haces y lo mucho que te necesito.
De saborearte y explorar los mismos sitios una y otra vez y nunca cansarme de ti.
Que tú, y solamente tú seas mi mejor despertar en las mañanas y la más melodiosa
nana para dormir.
Y hoy, puedo decir con la cabeza bien alta y la boca llena de orgullo que te quiero.
Te quiero por simples detalles que marcan la diferencia, te quiero porque apareciste cuando
menos me lo esperaba y rompiste absolutamente todos mis esquemas, porque no dejas de
sorprenderme a diario y enseñarme día a día lo feliz que uno puede ser. Simplemente te quiero
por como me haces sentir cuando estoy contigo, como si no existiese nada más a nuestro alrededor.
A veces pienso que tu y yo teníamos que encontrarnos, que así estaba destinado a ser y que si
ahora no estoy en el paraíso, tiene que ser algo muy parecido.